Jue. Jun 13th, 2024

Un acuerdo entre Israel y Hamás para la liberación de rehenes en Gaza a cambio de una pausa en los bombardeos israelíes en la Franja parece próximo. El propio presidente estadounidense, Joe Biden, ha expresado este lunes esta opinión; preguntado en la Casa Blanca si se anunciaría pronto un pacto en ese sentido, ha respondido: “Creo que sí”. Las negociaciones para garantizar la salida de parte de los cerca de 240 rehenes que Hamás retiene en Gaza desde su incursión en Israel el 7 de octubre parecen haber entrado en su etapa final, y altos cargos estadounidenses no esconden su optimismo sobre la posibilidad de que pueda anunciarse un pacto en cuestión de días. Algo que también se espera en Bruselas. Un acuerdo que permitiría la liberación de 50 retenidos a cambio de un cese de los combates durante cuatro o cinco días.

“Creemos que estamos lo más cerca que hemos logrado en ningún momento desde que empezaron estas negociaciones hace semanas”, declaró el domingo el consejero adjunto de seguridad nacional de la Casa Blanca, Jon Finer, en el programa State of the Union de la cadena de televisión CNN.

Por su parte, el coordinador para asuntos estratégicos del Consejo de Seguridad Nacional, John Kirby, ha indicado este lunes en rueda de prensa que continúan “trabajando cada hora” para conseguir la liberación de los rehenes. “Seguimos esperanzados, pero aún queda trabajo por hacer, y no se puede dar nada por hecho”, ha subrayado Kirby con un llamamiento a la cautela. Sin embargo, también ha declarado que consideraba que las negociaciones se estaban acercando a su final.

El propio presidente estadounidense ha dado alas a esa idea con su breve respuesta a una pregunta de la prensa en los jardines de la Casa Blanca, tras la ceremonia tradicional de “indulto” a una pareja de pavos ―que tendrán así garantizado vivir el resto de sus días en un refugio, y no acabar servidos en una comida familiar― en vísperas del día de Acción de Gracias.

Biden ya había confirmado la existencia de esas conversaciones la semana pasada, tras su cumbre con el presidente de China, Xi Jinping, en las afueras de San Francisco. Entonces, en una rueda de prensa, el inquilino de la Casa Blanca había declarado que él mismo había estado “profundamente implicado en avanzar en la negociación sobre los rehenes”. “Hemos conseguido una gran cooperación de los cataríes”, agregó. Un gesto con la cabeza de su secretario de Estado, Antony Blinken, hizo que el presidente estadounidense se interrumpiera justo cuando decía: ”La pausa y lo que los israelíes han acordado depende de…”. Después, se negó a proseguir, argumentando que estaba dando “demasiados detalles”: “Lo sé, señor secretario, me paro aquí”.

El negociador estadounidense Brett McGurk, coordinador de la Casa Blanca para asuntos de Oriente Próximo, se encuentra desde la semana pasada en la región para imprimir ritmo a las negociaciones. McGurk se ha reunido este fin de semana con el primer ministro de Qatar, Mohamed bin Abdulrahman bin Yasim al Zani, para abordar algunos flecos pendientes, entre ellos la supervisión del cumplimiento del pacto y la entrada de ayuda humanitaria en la Franja, que Israel teme que pueda ir a parar a Hamás en lugar de a los civiles que lo necesitan.

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Las conversaciones se encuentran en marcha desde hace semanas. Se vieron interrumpidas a raíz del ataque de Israel contra el hospital Al Shifa, el mayor de Gaza, aunque desde entonces se han restablecido.

En la UE, donde han agudizado la ofensiva diplomática para tratar de que la ayuda llegue a Gaza y que se inicien “de inmediato” las “pausas humanitarias”, hay esperanza de que el acuerdo que conlleve también la liberación de rehenes se produzca pronto. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha viajado estos días a Jordania y a Egipto (donde además visitó el paso de Rafah hacia la Franja) para tratar la situación en Oriente Próximo.

Mientras, el alto representante para Política Exterior y Seguridad, Josep Borrell, ha visitado Israel y Ramala, en la Cisjordania ocupada, donde se ha reunido con el Gobierno israelí y con la Autoridad Nacional Palestina; además de otros países de la región como Baréin o Arabia Saudí, actores clave en la zona. Allí pudo constatar la dramática situación humanitaria de la población civil en Gaza, y la urgencia del rescate de los rehenes. Otro factor es el rápido deterioro de la situación en Cisjordania y el riesgo de una escalada en el territorio ocupado. De fondo, se prepara una reunión con países del Mediterráneo en Barcelona que tendrá como tema principal la guerra de Israel contra Hamás.

La UE no ha logrado unanimidad para exigir un alto el fuego para la asediada Gaza, pero sí para reclamar esas “pausas inmediatas”. Mientras la mayoría de los socios occidentales reclaman que primero se libere a los rehenes y después inicien esas pausas; los países árabes ―la conexión con Gaza es muy difícil y se hace a través de Qatar― reclaman que sea al revés.

La situación en la Franja es catastrófica. La ayuda humanitaria (Bruselas la ha cuadruplicado hasta los 100 millones de euros) llega a cuentagotas a través del paso de Rafah y la UE reclama que se abran otros canales que deberían activarse cuando se inicien las pausas humanitarias.

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