Jue. Jun 13th, 2024

Hace semanas que la directiva del Bayern al completo comprendió la destitución de Julian Nagelsmann y consecuente fichaje de Thomas Tuchel, en marzo de 2023, fue un error. Ante la imposibilidad de localizar un sustituto solvente que se haga cargo del equipo de manera inmediata, y muy preocupado por la imagen de descontrol que pueda proyectar, el club más poderoso de Alemania resolvió alcanzar un acuerdo con Tuchel para rescindir su contrato a final de esta temporada, un año antes de lo previsto.

El Bayern publicó un comunicado este miércoles por la mañana: “El Bayern de Múnich y el entrenador Thomas Tuchel han decidido conjuntamente poner fin a su colaboración, que en un principio finalizaba el 30 de junio de 2025, el 30 de junio de 2024. Este es el resultado de una discusión amistosa entre el CEO Jan-Christian Dreesen y Thomas Tuchel”.

La derrota por 3-2 ante el Bochum el domingo pasado, la tercera en una semana tras caer en Leverkusen (3-2) y en Roma ante la Lazio (1-0), disiparon la ilusión en los responsables del Bayern. El entrenador bávaro que había conducido al PSG a la final de la Champions de 2020 y al Chelsea al triunfo en 2021, era incapaz de desarrollar un modelo de juego basado en el intento constante de dominio del campo rival. Las derrotas de febrero abrieron todas las brechas imaginables en el seno del equipo. La incapacidad del entrenador para ingeniar un modelo de juego racional y coherente con la historia del club, la desconexión a la que se vieron abocados Harry Kane y Musiala, sus futbolistas más creativos, y el enfrentamiento explícito de los futbolistas con el entrenador, desataron una crisis serial.

Que el capitán, Joshua Kimmich, estuviera a punto de llegar a las manos con los ayudantes de campo de Tuchel en Bochum constituyó la última muestra de extravío en el proyecto más ambicioso que ha emprendido el fútbol continental en los últimos años. Los fichajes de Harry Kane, De Light, y Kim min-Jae suponen la punta del iceberg de un plan sin parangón para hacer frente al auge de la Premier.

“El ambiente en el vestuario es como si estuviéramos luchando por evitar el descenso”, dijo Tuchel en Bochum. Para un club que ha ganado 11 de las últimas ligas alemanas, la situación supone un huracán.

Flick y Alonso

Uli Hoeness, el presidente honorario del Bayern y su máxima autoridad en materia deportiva, busca sustitutos desde hace tiempo. No los encuentra. Hansi Flick, el hombre que dirigió al Bayern a la conquista de su última Champions en 2020, no convence a Hoeness desde que el dirigente declaró su enemistad a Pini Zahavi, el agente en cuyas manos ha puesto Flick su futuro. El favorito de Hoeness es Xabi Alonso, pero el técnico español que comanda al Leverkusen en lo alto de la clasificación con ocho puntos de diferencia, no ha querido comprometerse a nada mientras la Bundesliga esté en juego. Razones de conflicto de intereses y de mercado. A Xabi Alonso lo quieren contratar otros clubes, incluido el Liverpool, en donde sustituiría a Jürgen Klopp, que a su vez anunció que dejaría el cargo a final de temporada.

La extraña solución que ha descubierto el Bayern al conflicto responde a lo que parece una corriente extravagante. Primero fue Klopp, quien anunció su dimisión diferida, el 26 de enero; al día siguiente fue Xavi Hernández el que se presentó en público para declarar que resolvería su contrato con el Barça antes de tiempo, el próximo junio; y ahora es el Bayern el que intenta poner freno al corrimiento de tierras que lo arrastra metiendo un clavo en el lodo.

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