Vie. Jun 14th, 2024

El agujero era grande y las prisas por restañarlo, también. Cuatro días después de que Thibaut Courtois se rompiera el ligamento cruzado anterior de la rodilla izquierda, el Real Madrid anunció la llegada de Kepa Arrizabalaga (Ondorroa, Vizcaya; 28 años) en calidad de cedido hasta final de temporada procedente del Chelsea. El tiempo de recuperación del belga no debería ser menor a los seis meses y, pese a la insistencia de Carlo Ancelotti en la previa del estreno liguero en San Mamés en afirmar su confianza en el suplente Andriy Lunin, la velocidad del club para hacerse con un nuevo guardameta con experiencia y callo en el primer nivel ha sido grande. Su presentación ante los medios será este martes a las 13.30.

Kepa guarda en su trayectoria una historia de rechazo del Madrid cuando Zinedine Zidane le cerró las puertas a principios de 2018, y ahora aterriza tras cinco temporadas en Stamford Bridge, 163 partidos disputados con los blue y una carrera de altibajos en Londres. La entidad que entonces presidía Roman Abramóvich lo convirtió hace un lustro en un artículo de lujo al abonar al Athletic 80 millones por él, y en sus dos primeras campañas fue el titular indiscutible. Las dos siguientes, las que coincidieron con la Champions de 2021, las vivió a la sombra de Edouard Mendy, un paso atrás que ayudó a alejarlo de la selección española.

El curso pasado volvió a ser el meta habitual en el Chelsea; sin embargo, pese a ese repunte, el futuro de Kepa este verano apuntaba fuera de Londres ante la competencia del también español Robert Sánchez. Según todas las informaciones del mercado, el cancerbero vasco se encontraba cerca de marcharse a préstamo al Bayern cuando la lesión de Courtois, a quien le une un curioso hilo invisible, y la entrada por vía de urgencia del club blanco en el mercado de guardametas alteró en cascada los planes de todos. De Múnich al Bernabéu.

El hilo invisible con Courtois

Ese debía haber sido su destino en enero de 2018 si no hubiera sido por la negativa de Zizou a contratar un nuevo portero. Kepa tenía entonces 23 años y su trayectoria era muy ascendente. La vinculación con el Athletic terminaba a los seis meses y las negociaciones para renovar no fructificaban, así que el Madrid lo consideró una buena oportunidad. Su cláusula se situaba en unos accesibles 20 millones y el club blanco movió ficha para llevárselo lo antes posible, en ese mercado de invierno, aprovechando también que, dado el atasco en las conversaciones con la entidad bilbaína, el ambiente alrededor del portero se había enrarecido.

Todo estaba muy avanzado hasta que Zidane, hombre parco en palabras y explicaciones, dinamitó la operación en público. “Ahora no necesito un portero”, sentenció el día de Reyes de 2018. “Yo empiezo la temporada con tres porteros [Keylor Navas, Kiko Casilla y Luca Zidane] y la acabo con los mismos si no pasa nada. Y ya está”, añadió meses después. Para entonces, Kepa, tras el portazo del técnico francés, había renovado con el Athletic hasta 2025 con una cláusula de salida de 80 millones.

Ese fue el dinero que pagó ese mismo verano el Chelsea por él. Curiosamente, para cubrir la marcha de Thibaut Courtois al Real Madrid. El penúltimo giro de la relación de Kepa con el club blanco y el belga. Y ahora, en otra vuelta de tuerca, la grave lesión de Courtois le ha llevado al Bernabéu.

Compartirá puesto con Lunin, cuya progresión en las tres campañas que suma en la primera plantilla merengue no ha seguido el ritmo esperado. La carrera de Kepa Arrizabalaga no refulge tanto en estos momentos como en 2018, cuando estuvo a un paso del Madrid, pero los imprevistos ajenos también se convierten en ventanas de oportunidades. En marzo regresó a la selección dos años y medio después, en la primera lista de Luis de la Fuente, y fue titular contra Noruega y Escocia ante la ausencia por lesión de Unai Simón. Ahora, el Madrid lo coloca de nuevo en primera línea.

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