Sáb. Jun 15th, 2024

Aplaude el tenis la coronación de Aryna Sabalenka, máxima encarnación del vértigo en el tenis actual. La bielorrusa, de 25 años, cumple el sueño que con tanta fe perseguía, porque a eso, cuestiones de fe, no le gana nadie. Quería y lo merecía. Ninguna hizo tanto por desbancar a Iga Swiatek y cerrar el largo reinado de la polaca, dominadora del circuito desde abril de 2022, y encuentra finalmente el premio. Sucede el relevo en Nueva York, testigo de la fundición de la tenista de Varsovia. Decía antes de emprender la marcha en el torneo que mentalmente está saturada y el declive se constató ante Jelena Ostapenko, que le redujo (3-6, 6-3 y 6-1, en 1h 48m) y reafirmó el castigo: cuatro encuentros, cuatro embestidas.

“No sé qué me ha pasado, he perdido el control. Me sorprende que nivel haya bajado tan drásticamente”, afirmó Swiatek, de 22 años. Una gobernadora de hierro que en su momento recogió el testigo de la australiana Ashleigh Barty y que al final ha sucumbido a la erosión que ha ido ejerciendo Sabalenka a lo largo de toda esta temporada. De entrada, la bielorrusa triunfó en Australia y luego se desempeñó con regularidad, presente en las estaciones finales de los torneos –semifinalista en Roland Garros y Wimbledon– y amenazante siempre. Ahí están Gauff, Pegula, Jabeur o Rybakina, pero ninguna se ha postulado de forma más contundente que ella, todo potencia. Hay algo más: un deseo superior.

“Alcanzar el número uno es algo que soñaba desde niña. Ha sido un año increíble y esta es la recompensa perfecta a todo el trabajo. Es un gran honor estar en la lista y poder decir que he llegado hasta aquí”, señala la de Minsk, la más inconformista. Peleada hace no mucho con las dobles faltas, se encomendó a un biomecánico para enmendar la tara con los segundos servicios; ha corregido también su juego de pies; físicamente ha dado un salto más que considerable; y atrás queda su registro único, el tenis predecible. “Para ser la mejor debo dominar todas las superficies”, esgrime satisfecha, convertida ya en la 29ª jugadora que gobierna desde que naciera oficialmente la lista de la WTA, en 1975.

Consolidada como una competidora total, recoge el testigo de su compatriota Victoria Azarenka –número uno entre 2012 y 2013– y progresa con paso firme en Nueva York, donde hasta el cruce de este lunes con Daria Kasatkina –sin comenzar al cierre de esta edición– tan solo ha cedido 12 juegos en los duelos con Burrage, Zanevska y Burel. Su tenis de fuego y su expresividad contrastan con el pétreo desempeño de Swiatek, más contenida y lineal. La polaca es puro control, todo orden científico; ella sigue ganando poso y mantiene el golpeo más demoledor, más poderoso incluso que el de los hombres. En Wimbledon, su promedio (119 km/h) superó al masculino (114).

Un tigre como recordatorio

“Supongo que tengo una buena genética”, razona la nueva referencia, una tenista carismática que se eleva un metro y 82 centímetros sobre el suelo, y cuyo mejor distintivo es el tigre que luce en el antebrazo izquierdo. “Me lo hice con 18 años, mi madre no me habló durante una semana”, ha contado alguna vez. “Me ayuda cuando estoy en la pista, me recuerda que debo pelear hasta el final”, agrega. En la línea de las jugadoras mediáticas –se acerca al millón de seguidores en Instagram–, posee 13 títulos y ahora se expone al exigente examen de las alturas, que después de 75 semanas ha terminado acusando la desgastada Swiatek.

Swiatek, durante el partido contra Ostapenko.BRIAN HIRSCHFELD (EFE)

“Creo que he hecho un buen trabajo este año, pero necesito irme a casa y reiniciarme. Ha sido una etapa fantástica, pero también agotadora. El tenis es estresante. Necesito hacer lo que en su día hicieron Rafa, Novak y Roger, concentrarme en los torneos y no en el ranking. Sé que tengo que hacer algunas cosas de forma diferente; quizá no soy lo suficientemente madura, pero esto puede ser positivo y la próxima vez modificaré algunas cosas”, apunta la de Varsovia, apeada ya de un cuadro en el que siguen presentes Madison Keys y Marketa Vondrousova.

La local batió este lunes a su compatriota Jessica Pegula (6-1 y 6-3) y la checa, campeona este curso en Wimbledon, se deshizo de Payton Stearns (6-7(3), 6-3 y 6-2). Ambas accedieron a los cuartos, como Gauff, Cirstea y Muchova..

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